SinopsiS

El espectáculo da al espectador la posibilidad de vivir de manera muy cercana la otra cara del mundo de los actores y de sentirse casi como uno de ellos. Cuando nos referimos a la otra cara de la vida bohemia, a ese backstage, lo hacemos por partida doble. En primer lugar, la acción del espectáculo se inicia en un camerino, pero no sólo aparece la parte de atrás en un sentido físico, sino también en lo que se refiere al prestigio y a la remuneración, ya que la obra se desarrolla en el espacio más cutre posible de la profesión. Los tres protagonistas no son actores que podamos ver en el cine, ni siquiera en los teatros más humildes, ni pinchando (el DJ) en las salas de moda, sino que se trata de un par de actores y un DJ de tercera regional que sobreviven como pueden haciendo de animadores en fi estas infantiles o pinchando en bares de mala muerte. El tono realista del espectáculo evoluciona y es sustituido a menudo por un tono más onírico que lógico, con unos interludios más propios de la danza contemporánea que del teatro de texto, donde los actores se expresan con sus cuerpos en movimiento. La obra se podría definir como el retrato impresionista de una generación.

A pesar de que los protagonistas se dedican a una profesión, considerada artística, la temática del espectáculo no queda inscrita en este ámbito, sino que se hace extensible a una buena parte de nuestra generación, que nos empeñamos en no envejecer y nos aterran las responsabilidades. Una generación marcada por el concepto de éxito y fracaso, que, a la vez que nos negamos a fracasar, a menudo nos vemos arrojados a perseguir un éxito que ni siquiera hemos definido. Esta reflexión generacional se mezcla con un canto a la amistad de manera cruda y ácida. Frente a la soledad y la incomunicación a la que cada día nos empuja el engranaje social establecido, los tres protagonistas intentan comprender la complejidad de las relaciones y defienden sus amistades imperfectas. Los vemos evadirse de la realidad a través de drogas excitantes y también psicotrópicas, perseguir la felicidad casi como adictos; no quieren que la noche, la juventud, se les terminen.

Estas dos tesis son expuestas en el espectáculo a través de dos formas, bien diferenciadas, de entender el teatro; por un lado, mediante el teatro visual, dando importancia al gesto, la imagen, la música, el ritmo; y, por otra, a través de una interpretación más convencional donde la intensidad de los sentimientos de los actores lleva al público a escenas totalmente reconocibles de la vida cotidiana y con las que los espectadores pueden sentirse fácilmente identificados.